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Alimentación y sistema inmunológico

La correcta forma de alimentarnos puede tener un papel muy importante a la hora de prevenir patologías y combatirlas reforzando nuestro sistema inmunológico, así como una mala alimentación puede deprimirlo y hacernos más susceptibles de enfermar, así que, si adquieres alimentos, intenta que sean lo más saludable posible y evita los insanos.

Escribí en un artículo para Nova life de Antena 3, portal con el que colaboraba, sobre la importancia de cuidar nuestros hábitos dietéticos siempre, pero más aún ahora que vivimos una pandemia mundial, causada por un virus que, según nos han informado, no actúa igual en todos los organismos, en aquellos cuyo sistema inmune no está debilitado, pasa por patología leve, siendo mortal en otros cuyo organismo presenta cualquier otra afección.

El estrés prolongado y sostenido en el tiempo, la mala dieta (con exceso de productos ultraprocesados como refrescos, golosinas, bollería, lácteos azucarados, galletas dulces y saladas, aceites de mala calidad, embutidos, panes industriales, platos preparados como pizzas y pastas listas para calentar, salsas, snacks salados como patatitas, frutos secos fritos y salados, chocolatinas…), la falta de entrenamiento y de actividad física, exceso de medicación de cualquier tipo, incluyendo antibióticos, falta de descanso y alteraciones del ritmo circadiano, dañan nuestro sistema inmunológico, haciendo más débil nuestro organismo, y además, haciéndonos sentir más cansados y débiles. 

Te habrás dado cuenta que, en los tiempos que corren, encerrados en casa y nuestro ritmo habitual alterado, SE DAN TODOS LOS FACTORES PARA ALTERARLO Y BAJAR NUESTRAS DEFENSAS, JUSTO LO CONTRARIO A LO QUE NECESITAMOS!

Estamos alterados y preocupados, la población está comiendo peor (no había más que ver los carros de la compra) y más, sin dejar suficientes horas de ayuno, no entrena y se mueve menos que nunca, pero tampoco descansa! Seguramente mucha gente esté enganchada a las noticias, series o películas hasta altas horas de la noche, alterando los patrones de sueño y descanso, es importante ser más estrictos que nunca con la exposición a pantallas de todo tipo e irnos temprano a dormir.

Alimentación para reforzar nuestras defensas

Tomemos la alimentación como una aliada para reforzarnos, y de paso, salir de esta incluso comiendo mejor que antes, muchas personas tendrán más tiempo para cocinar, estando incluso los niños en casa deberíamos de ser un ejemplo en torno a la comida para ellos.

En el momento en el que se agoten los productos malsanos de casa, no vuelvas a comprar, o abusarás, de ellos más que nunca, tampoco convienen absolutamente nada a los niños, menos a los mayores y enfermos de cualquier patología, los alimentos refinados, azucarados, con aceites vegetales de mala calidad, en definitiva todos los mencionados en el primer párrafo, dañan tu sistema inmunológico.

Energía, tanto el exceso de energía (comernos todo lo del frigo en unos días) como el defecto (pensar que porque nos movemos menos dejar de comer)  alteran también las defensas, en obesidad, tratándose de un organismo inflamado, también convendría regular el peso para ser menos susceptible.

Qué incluir en nuestros menús

  • VEGETALES FRESCOS CRUDOS: lávalos bien y disfruta de ensaladas, por su contenido en vitaminas como ácido fólico, antioxidantes como la Vitamina C, saldremos reforzados. Esta vitamina aumenta la producción de interferón, una sustancia celular que impide a una amplia gama de virus provocar infecciones, por lo que podría potenciar nuestra inmunidad. No hace falta que te suplementes, consume pimiento crudo y tomate en tus ensaladas, frutas cítricas y todas las hortalizas en general.
  • HUEVOS, PESCADOS, CARNES DE CALIDAD, LÁCTEOS FERMENTADOS: incluir suficiente cantidad de proteína es importante si nos movemos menos para mermar la pérdida de masa muscular, pero estos alimentos contienen también vitaminas y minerales implicados en la inmunidad, como vitaminas del complejo B, cuya deficiencia puede suprimir la respuesta de algunos linfocitos. También por su contenido en hierro y selenio.
  • LEGUMBRES, FRUTOS SECOS NATURALES, HUEVOS , SEMILLAS DE CALABAZA, QUESO TIERNO: además de contener proteína, vitaminas y grasa de calidad, también multitud de minerales, entre ellos el Cinc, cuya carencia también afecta a la respuesta inmunológica.

Y con respecto a, la vitamina D, que no es exactamente una vitamina, es en realidad una «super hormona», más bien una prohormona, implicada en infinidad de mecanismos fisiológicos, cuya deficiencia se relaciona con multitud de enfermedades como diabetes, cardiovasculares, depresión e incluso cáncer, y, por supuesto, enfermedades óseas.

En esta circunstancia que vivimos, invierno y encerrados, recomendaría a todo el mundo exponerse en el balcón o ventana abierta, el no tenga la suerte de tener jardín en casa, que a día de hoy somos la mayoría, al menos 30 minutos diarios, a piel descubierta y no a través del cristal!

La ALIMENTACIÓN NO COMPENSA una nula exposición solar cuando a síntesis de vitamina D nos referimos, es una vitamina que pre-sintetizamos en nuestra piel, mediante la alimentación es ridículo lo que aportamos, aunque no debemos despreciar ese aporte. Si no nos podemos exponernos al Sol, mejor suplementar la D3 de venta en farmacia siguiendo las especificaciones del fabricante, o mejor, de tu dietista-nutricionista. Si ya se tenía una deficiencia, es casi imposible salir de ella con alimentación simplemente, conviene suplementar ahora que no salimos de casa. Prestaremos atención a esa mínima exposición solar diaria y, para complementar, consumo de alimentos grasos como pescados azules, huevo entero, setas, lácteos grasos, algunos lácteos vienen además enriquecidos en vitamina D, pero recordemos que esta vitamina debe ir en grasa dietética.

Espero que estéis aprovechando este «cambio» o «pausa» en nuestras vidas para reflexionar sobre nuestro autocuidado, nuestra alimentación, actividad física, enriquecimiento personal a través de la lectura, escritura, dibujo, baile, charla agradable con las personas con las que compartimos hogar, o con las que no, pero tenemos la oportunidad de hablar a diario, estemos cada día agradecidos por ello, por las personas que tenemos, por el agua y la comida saludable de la que disponemos, el Sol que sale cada día, el poco o mucho movimiento que podamos hacer en casa, por poder dormir placenteramente en nuestra cama, por estar, agradecer todo esto a diario también refuerza nuestro sistema inmunológico, y no sobre estresarnos con la televisión, malos hábitos y malas conductas hacia nosotros mismos y nuestra comunidad. Agradece y sonríe.

Paloma quintana ocaña

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